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¿miedo, fobia o ansiedad?

El miedo es una emoción básica, que compartimos con los animales, ya que estas se ubican en el cerebro reptil y no alcanzan al lóbulo frontal, por ende hablar de CONTROLAR las emociones es tan ridículo como el coaching de vida. Las emociones básicas se encargan de mantenerte a salvo y cada una de ellas tiene una función biológica que facilita la supervivencia, sin embargo, el miedo podría llegar a ser disfuncional cuando no existe un estímulo real, tangible, palpable y material, pero la persona experimenta miedo físico que recorre su cuerpo y al no encontrar el motivo de sus síntomas, puede incluso llegar a pensar que va a morir o que está enloqueciendo, es ahí cuando comenzamos a hablar de ANSIEDAD. 

Las fobias aunque también son una manifestación desmedida del miedo como emoción básica, si tienen un estímulo material, aunque no siempre es real, es decir, hay quienes tienen una fobia que se manifiesta aún cuando acceden a la representación del estímulo a través de una fotografía o un vídeo.  Existen diferentes tipos de fobias e incluso están clasificadas con nombres complejos como la cinofobia que se remite al miedo desmedido por los perros.

Durante años, yo misma creí padecer la cinofobia, sin embargo, además de miedo a los perros grandes o pequeños, le temía a las agujas, los hospitales, el olor a alcohol, al transporte público lleno de personas, al fracaso, al amor, a lastimarme e incluso a estar encerrada en ascensores o lugares pequeños con muchas personas, odiaba estar cerca de personas extrañas y nada me hacía sentir más incomoda que el contacto físico, sentía nauseas, calor excesivo e incluso en un momento comenzaba a sentir que el aíre me faltaba, llegaba a ser tan insoportable la sensación que debía salir inmediatamente de donde estaba y solo sentía alivio al sentir que el aíre circulaba.   

Solo hasta llegar a experimentar un ataque de pánico tan fuerte que no me dejó continuar con mi vida por días, busqué ayuda real e inicié proceso con psiquiatra y psicólogo para tratar mi ansiedad. Viví un momento de mucho miedo y me sentía congelada en medio del tiempo, o bueno, sentía que no había podido descongelarme, cuando tengo miedo suelo paralizarme en un aparente pensamiento infantil en el que no existo, no estoy presente, me mimetizo con el ambiente, nada está ocurriendo o como lo llaman mis colegas cognitivos: despersonalización ante el miedo.   

Esta fotografía fue tomada durante la terapia, mientras grababa un vídeo para mi antiguo empleo, debía ir al patio de atrás para grabar con luz natural, pero ahí siempre estaba el perro por lo que yo evitaba cada día ir a ese sitio, al incio tenía mucho miedo de llegar al lugar y el camino comenzó a hacerse eterno, así que debí parar para respirar y hacer un par de ejercicios que me había enseñado mi psicóloga, logré tranquilizarme y entré pero el perro no estaba por ahí, así que bajé la guardia al pensar que seguro lo habían sacado a pasear mientras estábamos aquí, en un momento el camarógrafo se va por algunos elementos que faltaban, me quedé sola, me senté en una silla y activé la cámara frontal de mi celular para retocar mi maquillaje, de la nada el perro entra al patio, al principio volví a quedarme paralizada, él se acercó sigiloso, tomé mi celular para comprobar que podía moverme, comencé a tomar control de mi respiración, poco a poco él acerca su hocico a mi cara y yo mantengo la calma por primera vez mientras estoy tan cerca de un perro, él me olfatea, yo tomo la foto de mi vida, él se va corriendo para traer su pelota e invitarme a jugar.

Finalmente el miedo a los perros no era una fobia, se trataba de una de las manifestaciones desmedidas de la ansiedad que nunca había tratado.

 

 

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