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De la pandemia y otros demonios

Desde que comenzó la emergencia sanitaria que vivimos actualmente, muchas personas se vieron en la obligación de trasladar su trabajo a su lugar de residencia. Sin embargo, lo que comenzó sonando como un sueño, terminó convirtiéndose en una gran pesadilla.  

¿Se activó el gen tóxico de los jefes con la pandemia?

Muchos aspectos de la vida de los seres humanos se ha transformado debido al Covid-19, pero lo que definitivamente no ha hecho es volver más tóxicas a las personas, especialmente a los jefes.

Los jefes venían mostrando comportamientos tóxicos desde años a atrás según el periódico el espectador el 20 de mayo de 2017.

¿El COVID-19 ha dañado relaciones bonitas y saludables?

Un estado de emergencia sanitaria es un escenario REAL de peligro, es decir, es normal sentir miedo frente a la situación o que se intensifiquen los síntomas de algunas alteraciones de la salud mental como la ansiedad.

En las ultimas semanas han llegado a consulta muchas parejas que culpan a la cuarentena por su falta de comunicación, diferencias en los hobbies, infidelidades y otras problemáticas que realmente venían de tiempo atrás, pero la estabilidad de la monotonía las pudo contener durante mucho tiempo.

 

Tu pareja NO cambió durante la pandemia
#Amigadatecuenta

Ahora tienes más tiempo para compartir con esa persona y entender que no tienen muchas cosas en común, o que algo te molesta y aguantar en silencio puede funcionar en una situación “normal” pero en una contingencia o frente al fin del mundo NO.

 

¿Y los hijos?

Los niños se convirtieron en una tarea más del hogar que deben solventar los padres, si bien es cierto que las instituciones de educación no estaban preparadas para mitigar un riesgo biológico como el contagio de una enfermedad, también es cierto que la modalidad virtual ha causado caos en la cotidianidad de padres de familia que ahora además de cumplir con su trabajo y labores de hogar, deben sentarse a recibir clase virtual al lado de sus hijos.

Esto ha disminuido considerablemente el tiempo de las personas que tienen hijos en etapa escolar y lo que es aún más grave en otros casos han llevado a la deserción escolar de muchos niños y adolescentes que no cuentan con los recursos suficientes para acceder a la educación virtual y/o no tienen quien los acompañe durante este proceso de aprendizaje.

 

¿Las distracciones han aumentado?

Cada persona dentro de la casa se vuelve un factor distractor, los hermanos, padres, hijos o parejas se vuelven estímulos que requieren atención e interacción si no se separan los tiempos y espacios de trabajo

 

¿Descansar se volvió el sueño?

Ahora tener un momento para descansar dentro de casa se volvió el sueño de todo asalariado que debió convertirse también en estudiante y chaperón de sus hijos en el tiempo formativo. Además, vamos a sumarle a esta receta para el desastre las llamadas eternas de reunión y los mensajes a deshoras de sus jefes que venían siendo tóxicos desde mucho antes de la pandemia.

 

¿Y las personas que viven solas?

La soledad en el tiempo de cuarentena es un tema para fijar la atención, ya que estas personas pueden experimentar fácilmente tristeza al extrañar a sus seres queridos. Todo eso sin tener en cuenta a las personas cuya ansiedad los ha llevado a parecer alteraciones de sueño que usan para trabajar hasta altas horas de la madrugada afectando así no solo su salud mental, sino también su salud física.

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Ruta Mar Darién – Vive El Golfo De UrabÁ

🏖 Estaba ansiosa por presentarles esta expedición que diseñé en alianza con Jungla Lab y Psico Citivas, no se pueden perder una experiencia tan maravillosa como esta en la que tendremos una clase de manejo de la ansiedad en la playa.
Del 8 al 14 de abril, visitaremos el Golfo de Urabá, una de las zonas de vida más biodiversas del país, en el que el mar 🌊 y la selva 🌴 son uno solo.
En esta ocasión conoceremos tres lugares espectaculares, Capurganá, Acandí y Necoclí.

¿Quieres más información? Escanea el QR

 

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¿miedo, fobia o ansiedad?

El miedo es una emoción básica, que compartimos con los animales, ya que estas se ubican en el cerebro reptil y no alcanzan al lóbulo frontal, por ende hablar de CONTROLAR las emociones es tan ridículo como el coaching de vida. Las emociones básicas se encargan de mantenerte a salvo y cada una de ellas tiene una función biológica que facilita la supervivencia, sin embargo, el miedo podría llegar a ser disfuncional cuando no existe un estímulo real, tangible, palpable y material, pero la persona experimenta miedo físico que recorre su cuerpo y al no encontrar el motivo de sus síntomas, puede incluso llegar a pensar que va a morir o que está enloqueciendo, es ahí cuando comenzamos a hablar de ANSIEDAD. 

Las fobias aunque también son una manifestación desmedida del miedo como emoción básica, si tienen un estímulo material, aunque no siempre es real, es decir, hay quienes tienen una fobia que se manifiesta aún cuando acceden a la representación del estímulo a través de una fotografía o un vídeo.  Existen diferentes tipos de fobias e incluso están clasificadas con nombres complejos como la cinofobia que se remite al miedo desmedido por los perros.

Durante años, yo misma creí padecer la cinofobia, sin embargo, además de miedo a los perros grandes o pequeños, le temía a las agujas, los hospitales, el olor a alcohol, al transporte público lleno de personas, al fracaso, al amor, a lastimarme e incluso a estar encerrada en ascensores o lugares pequeños con muchas personas, odiaba estar cerca de personas extrañas y nada me hacía sentir más incomoda que el contacto físico, sentía nauseas, calor excesivo e incluso en un momento comenzaba a sentir que el aíre me faltaba, llegaba a ser tan insoportable la sensación que debía salir inmediatamente de donde estaba y solo sentía alivio al sentir que el aíre circulaba.   

Solo hasta llegar a experimentar un ataque de pánico tan fuerte que no me dejó continuar con mi vida por días, busqué ayuda real e inicié proceso con psiquiatra y psicólogo para tratar mi ansiedad. Viví un momento de mucho miedo y me sentía congelada en medio del tiempo, o bueno, sentía que no había podido descongelarme, cuando tengo miedo suelo paralizarme en un aparente pensamiento infantil en el que no existo, no estoy presente, me mimetizo con el ambiente, nada está ocurriendo o como lo llaman mis colegas cognitivos: despersonalización ante el miedo.   

Esta fotografía fue tomada durante la terapia, mientras grababa un vídeo para mi antiguo empleo, debía ir al patio de atrás para grabar con luz natural, pero ahí siempre estaba el perro por lo que yo evitaba cada día ir a ese sitio, al incio tenía mucho miedo de llegar al lugar y el camino comenzó a hacerse eterno, así que debí parar para respirar y hacer un par de ejercicios que me había enseñado mi psicóloga, logré tranquilizarme y entré pero el perro no estaba por ahí, así que bajé la guardia al pensar que seguro lo habían sacado a pasear mientras estábamos aquí, en un momento el camarógrafo se va por algunos elementos que faltaban, me quedé sola, me senté en una silla y activé la cámara frontal de mi celular para retocar mi maquillaje, de la nada el perro entra al patio, al principio volví a quedarme paralizada, él se acercó sigiloso, tomé mi celular para comprobar que podía moverme, comencé a tomar control de mi respiración, poco a poco él acerca su hocico a mi cara y yo mantengo la calma por primera vez mientras estoy tan cerca de un perro, él me olfatea, yo tomo la foto de mi vida, él se va corriendo para traer su pelota e invitarme a jugar.

Finalmente el miedo a los perros no era una fobia, se trataba de una de las manifestaciones desmedidas de la ansiedad que nunca había tratado.

 

 

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